Coloca los pies paralelos al ancho de caderas, libera rodillas y alarga coronilla como si el techo subiera contigo. Con la banda en manos, activa dorsales suavemente mientras exhalas por la nariz, notando costillas que se cierran y abdomen que responde sin rigidez.
Prueba cuatro tiempos: inhala contando cuatro, mantén dos, exhala en seis y pausa dos. Ese sutil déficit de aire despierta diafragma y transverso, estabiliza la zona lumbar y sincroniza cada tracción de la banda con una ola interna profundamente enfocada.
Elige un elástico largo de tensión media, un miniband y una toalla pequeña que haga de anclaje improvisado. Pesan poco, pasan sin problema seguridad aeroportuaria y ofrecen variedad suficiente para trabajar todo el cuerpo sin sacrificar espacio ni confort.
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